Tapa Danila Goggi

afasia

Obra poética de corte filosófico, metafísico, poemas abstractos y de gran potencia expresiva. Las palabras ejercen el vértigo del sentido, provocan al lector desde la paradoja, el oxímoron o la metáfora. Los poemas obligan al lector a  tomar aire para seguir recorriendo sus hojas.  “La misma saturación del lenguaje se vive como todo y como nada. La imagen de un poeta impedido del lenguaje, es también la imagen de un poeta presa de él. Así, el espejo le devuelve el reflejo del vació cuando quiere simplemente pronunciarse”, afirma Celeste Blanco en el epílogo de Afasia. Esa es una de las grandes paradojas que plantea el libro, situándose en el centro del huracán donde el lenguaje se pierde a sí mismo, la poeta intenta asir el significado a través de las palabras que giran sobre sí mismas y se entrelazan a velocidad inaudita. “Se escurren las ideas, / la parálisis espanta la acción / y aconseja: / la vuelta cíclica del fenómeno, / la resignación”, describe la autora, en una búsqueda que retorna y retorna al mismo lugar desesperado, sin desesperar.

Autor: Danila Goggi

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Descripción del producto

Danila Goggi nació en Buenos Aires. Estudia Guión Audiovisual. Afasia es su primer libro de poemas, y algunas de sus creaciones integran diversas antologías del género.

Reseña

Voz activa – Por Flor Codagnone
Fuente: Sólo Tempestad
Hay en Afasia, el primer poemario de Danila Goggi, exactamente eso: un lenguaje perdido, transformado, imposible. Hay, también, un más allá: la posibilidad de un lenguaje en lo perdido, en lo transformado, en lo imposible. Hay la posibilidad de una voz poética, de una voz que surge casi como un ejercicio filosófico, como un juego constante de extrañezas. Una voz que dice en la pregunta (“¿Quién eterniza si rasgo el silencio?”, “¿Quién colecta la ida del curso?”, “¿Qué no hay?”, “¿Qué es lo real?”) y que afirma (“Recordar fue el principio de otro accidente”). Entonces, una voz imposible. Ominosa, porque algo en ese decir afásico parece, al mismo tiempo familiar y tremendo. Un balbuceo (“Sea cerca donde nazca. /Sinuoso el asaz” o “boro. cloro. cromo. Bromo”). Una voz como lágrima.
Hay en Afasia un filo.
Un desgarro.
Algo que rasga y sangra y que ha dolido tanto que hoy puede ser dicho a media voz, con los hilos de la palabra. Y si duele es porque hay en este poemario un cuerpo. O,mejor, la intención de un cuerpo, o las de sus partes ajenas, mutiladas, “extensiones del cuerpo”. Son constantes las referencias a lo somático: las manos, la garganta, los golpes, la piel, la asfixia, los cortes, los desgarros, los ojos, el frío, el vacío, el barro, los latidos, las venas, los huesos, las caricias, las lágrimas, el aliento, las ideas…
Y es que un decir de esta tesitura, una voz que juega al filo del lenguaje y de lo imposible, no podría darse sino entre fragmentos del cuerpo, entre sus heridas, en la hendidura. Dice la voz poética: “Escucha: / Lo que no se escucha” y hay, en esa aporía, un buen resumen de lo que puede encontrarse entre estas páginas.

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