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burbuja negra

En los poemas de Janice Winkler resuena una voz cargada de humor, a veces ácido, a veces fresco, sobre los tópicos más variados, hasta extravagantes. Una clase de yoga, los cementerios, las chinchillas, la nena que quiere ser astronauta. Con una libertad formal desprejuiciada, la voz poética navega en los intersticios de la realidad como un timonel atento al menor detalle, a la epifanía que puede aparecer a la vuelta de la esquina.

Autor: Janice Winkler

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Descripción del producto

Traductora literaria inglés-español, nacida en Buenos Aires, en 1980. Entre otros, tradujo al autor estadounidense Paul Auster. Participó en la Antología de microcuentos COMA, de Ediciones Artilugios. Publicó Un Sánguche de Amor (Sacate el saquito, Mar del Plata, 2013), Burbuja negra (Modesto Rimba, 2016) y la columna Crema Pastelera en Evaristo Cultural, revista online de la Biblioteca Nacional, donde también ha publicado poemas y reseñas. Desde febrero de 2015, colabora como reseñadora para solotempestad.com. Su cuento “Confesión” obtuvo Mención especial en el VIII Concurso Nacional de Cuento “Haroldo Conti”. En diciembre de 2016, la revista neoyorquina Aaduna publicó sus textos “A date with a deer” y “What if I lost my right hand?”. Para comenzar el 2017, prologó la reedición de la Antología Taco Aguja, tomo #6 de la colección Pelos de Punta (Laotragemela editora). Coordina talleres de lectura y escritura en inglés.

Reseña

Burbuja negra es un libro de poemas que dibujan una cotidianeidad en la que se puede encontrar belleza. Pero lo bello, lo sutil, no está dado, sino que está escondido entre las que parecen microhistorias, postales de la infancia, de los sueños o de la vida en la ciudad. Esos temas universales lo hacen un poemario fácil de disfrutar.
En la búsqueda de plasmar lo sencillo, el día a día, la autora se atreve a traer a la poesía elementos tan ajenos al canon literario como lo es asar carne o una morcilla. Pero eso no significa que el poema deje de ser en verdad una reflexión: “¿Me estoy volviendo vegetariana en este instante? / Mientras interrogaba mi humanidad / despedazaba el lomo / lo hacía tiritas”.
La voz poética de Burbuja negra siempre interroga, está en búsqueda, cuestiona. “Los nombres rusos son los mejores. / No sé si un ruso estará de acuerdo conmigo/ porque un ruso no encuentra en los nombres en ruso/ ningún sonido especial.” De esa forma, cada poema no es un mundo cerrado, sino un universo abierto, pero a su vez están encapsulados: son burbujas negras.
Si el libro se dividiera en dos, quizás los primeros poemas podrían describirse como un collage de situaciones de una vida, mientras que la segunda parte da paso a una situación concreta: el reposo, el embarazo, un perro. Tres ejes que se acomodan en cada poema de diferente manera para dar cuenta de la misma experiencia intensa.
En la totalidad, Burbuja negra es un libro que invita a sumergirse y a disfrutar de cada detalle descubierto en una realidad cotidiana y sin adornos innecesarios. Cada escena, como una burbuja, se mantiene el tiempo necesario para contemplarla, y entonces, explota.

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