planetaria

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Una exploración intensa de lo que el cosmos puede movilizarnos, como seres de lenguaje y como humanos que hemos mirado hacia cielo desde que el mundo es mundo. Metáfora de la existencia y sus múltiples universos, como afirmaba Lautrémont: “Hay otros mundos pero están en éste”, Planetaria, cual telescopio de avanzada, nos permite observar en la inmensidad de las estrellas nuestro propio y particular destino.

Autor: Carolina Massola

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Descripción del producto

Carolina Massola nació en Buenos Aires en 1975. Es poeta y traductora de francés. En 2009 publicó Estado de gracia -Col. “Fénix” de Ediciones del Copista- y en 2013 La mansedumbre del pez en Zindo & Gafuri Ediciones.

Reseña

Por Paulina Vinderman

Es éste un libro apasionado, apasionante. Pastora de abismos, Carolina Massola nos lleva de la mano a contemplar el cielo. Ese cielo azul y plácido, que no es azul ni es plácido.
Lo vemos como si fuera la primera vez; nos hacemos todas las preguntas como si fuera la primera vez.
Antes que “Homo sapiens” somos “Homo quarens”, un animal que no deja de preguntar, escribió George Steiner. Somos, además, criaturas con una gran sed, obligados a volver al hogar, un sitio que nunca hemos conocido.
La poesía es por definición, un regreso al origen, una búsqueda de lo perdido, de esa unión con el universo que nos fuera arrebatada con furia en el nacimiento, algo que sólo el lenguaje puede intentar.
El cosmos es nuestro pasado; las estrellas, los ríos que nos precedieron.
Doble poética la de este libro, doble mirada, doble mímesis. Porque ¿cómo no hablar de nuestro incendio del corazón ante los incendios fatales, las explosiones, los vacíos inclementes que deja la expansión?
¿Y Dios? Parece cercano, parece lejano. “¿Qué otorga vida a la vida?” (Hofmannsthal dixit).
“Fracasa —dice Massola—, hay un dulce y grave tironeo donde sucumbir / arrojados de Dios.”
Descifrar el misterio es el intento del arte (y de la fìlosofía, la teología, la ciencia).
La poesía de Massola increpa la violencia (¿necesaria?) de la creación y la mutación, de la belleza escandalosa de estos mundos radiantes llenos de soles, de maravillas, de desgarro.
Y acepta, con la lucidez necesaria y precisa, nuestro destino: ser polvo de estrellas, ser ecos de imágenes.
Los poemas giran en las páginas con una hermosura y una desesperación tan humana que nos conmueve. Nos “abre el día”, nos revela la noche. Tan cercana, tan extranjera.
“Nuestro sol / en la periferia de esta Vía láctea / un balcón / hacia los abismos de la noche.”
“Planetaria” es un libro nómada, que viaja a través de lo desconocido con la curiosidad sofocada de urgencia, de amor, de necesidad.

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