En Borrega de Paula Daverio (Modesto Rimba, 2017), cada poema puede leerse dos veces: en sí mismo, apreciando cada imagen y detalle, y como parte del todo que forma el libro, en el que vuelven a resignificarse. La autora demuestra que lo bello puede encontrarse en donde no se lo espera, y para eso se anima a jugar con los límites de lo que quizás se cree que se puede llegar a decir en un poema.